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jueves, 6 de abril de 2017

CERRADO POR TRASPASO TEMPORAL

No me voy, simplemente me reclaman. Y no se puede estar en dos sitios a la vez. Desde la redacción de yonocompropan no me piden exclusividad, pero es que allí me lo paso descaradamente bien. Y claro, jugar al frontón mola, puede ser hasta divertido... pero mola más jugar con más gente. Así que hasta que me despidan o nos embarguen la redacción por alguna denuncia en la que tenga que entonar el mea culpa, estaré por allí molestando y aprendiendo. 

Que la fuerza os acompañe. 

viernes, 24 de marzo de 2017

El rosa y el negro combinan

A mi hijo le gustan los carros de muñecas. Y uso esa expresión, "carro de muñecas", porque así nos entendemos todos.
Cuando íbamos al parque y se volvía loquísimo con los carritos de las niñas que conoce, tuvimos que aceptar la realidad.
Había que comprarle un carrito.
De los chinos, no nos volvimos locos. Siete euros creo que costó. ¿El niño? Más feliz que una perdiz. ¿Los padres? Hasta el mismísimo de cargar con el puñetero carro a todas partes.
Y venga, ahora lo que estáis esperando. Es rosa. Pero rosa, rosa. Es un carro de niña de manual. ¿La gente? Mirando con cara rara. Con dos años ya cumplidos se le ve a leguas que es un niño con un carro rosa. No hay lugar a error. También se ve a leguas que a sus padres se la repampinfla.

Primero, porque no hay juguetes de niñas. Sólo juguetes. Igual que no hay colores de niñas, sólo colores.
Segundo, porque es evidente que si un niño ve que su padre se hace cargo de él y, entre otras cosas, empuja un carrito, pues no es nada raro que quiera imitar a su padre empujando su propio carrito.
Y tercero, el niño es un puñetero troll de cuidado y pasea en el carro al mismísimo Lord Darth Vader.
Porque el negro y el rosa combinan que te cagas.  

domingo, 12 de marzo de 2017

#ElClubDeLosCinco de Marzo

Llego tarde, pero llego.

1.- Black Sails
Piratas. Piratas hasta debajo de la cama. Los piratas más famosos de la historia en una misma historia llena de pólvora, acero, sangre y sal. Esto es el Juego de Tronos del Mar Caribe. En el punto justo entre la diversión ligera y las tramas personales que se prolongan como una novela río.

2.- El Legado de Christie.
Producto patrio. Un vuelta de tuerca al clásico Soy Leyenda. Un hombre atrapado y solo sobreviviendo en un mundo lleno de zombis. Amarga, sangrienta, con un protagonista alcoholizado y acosado por sus propios demonios que hace buena la máxima de que el aislamiento produce monstruos.


3.- Star Wars Commander.
Vaya juego de móvil más tontorrón y vaya pique que tengo. Elige bando, acumula recursos y decide si atacar a otros jugadores o seguir las misiones de la historia. Para esos minutos de la basura que no tienes nada que hacer… ¿Y sí destrozo la base Imperial de alguien con mi escoria rebelde?

4.- Trailer
Maul vuelve a enfrentarse a Obi Wan Kenobi muchos, pero que muchos años después de su primer combate.

¿Acaso puede importar nada más en este mundo tras ese anuncio?

5.- Frase
“Cada vez que alguien intenta ganar una guerra antes de que empiece, acaba muriendo mucha gente inocente”

- Capitán América.  

sábado, 25 de febrero de 2017

Paternidad por turnos

¿Alguna vez os habéis lamentado al iros a trabajar dejando a vuestros cachorros en la camita calentitos? Bien, pues os voy a contar una breve historia.
El lunes te levantas a las 07:00 de la mañana, dejas al cachorro en su cama dormido porque tu conyugue lo va a llevar a la guarde, y vuelves de trabajar a las 21:00 cuando él ya está dormido. Un día de trabajo, un día sin verlo. Te da lugar a una hora y pico de cena y charla matrimonial. Poco más porque te vas a la cama rendido que mañana toca madrugar otra vez.
El martes madrugas un poquito menos, pero a las 08:00 ya estás en planta. A las 09:00 el cachorro está en la guardería con su otra familia. ¿Tú? A tus labores, que una casa y una economía doméstica no se mantienen solas. A las 14:00 lo recoges, y tienes ganas de verlo, pero lo pones a ver un poco la tele para poder almorzar y charlar tranquilo puesto que el tiempo te apremia ya que necesitas dormir algo de siesta porque esta noche no vas a dormir. A las 18:00 como muy tarde estás más que despierto. Con un poco de suerte y si todos los elementos han acompañado, has dormido una hora. A las 19:00 te vas a trabajar, el martes se acabó para tu vida familiar. Tú mujer te dice algo así como “te veo en un rato”, pero para ti van a ser 14 horas sin ellos y en vela. A las 09:00 del miércoles llegas a casa.
El cachorro ya no está, y si ese día tienes suerte, te da tiempo a ducharte y desayunar acompañado. De ahí a la cama y a los brazos de Morfeo. Sobre las 13:00 te levantas algo desorientado. ¿Es de día? Si. En una hora sacas a los perros, te vistes dos veces ( porque te has desnudado en modo automático del sueño que tenías aunque tu cerebro sabe que tenías que volver a salir), y vas a por el cachorro que ya es tuyo por fin a las 14:00. Desde las 18:00 horas del día anterior no lo veías. Pero tienes que ser sincero contigo mismo, apenas has dormido tres horas y no estás en condiciones para bregar con un crío. Mal comes y te tiras en el sofá en un estado que ni es dormido ni despierto. Respondes a órdenes simples, poco más. A la hora de la merienda del crío piensas que es una buena idea comer algo para espabilarte. Y funciona, durante hora y algo por lo menos. El tiempo que estás con tu hijo, pero no estás. Te distraes con facilidad, estás cansado y torpe. Él se enfada, no entiende porque papá no está como siempre. No puedes con la rabieta. Se lo endosas a su madre para poder ir a ducharte. Sales de la ducha nuevo. Pero ya es tarde, hora de cenar y comenzar la rutina de dormir. Ella, que sabe que no estás para nada, te exime de tus obligaciones y te deja tranquilo en el sofá. Casi que es peor el remedio que la enfermedad, te vienes fácilmente abajo y te acuestas sólo una hora después que tu hijo de dos años. Se acabó el miércoles.
El jueves vuelves a madrugar, en la mañana tocan obligaciones domésticas. Y si nada pasa, por la tarde, esta vez sí, tienes tiempo para él. Y tras acostarlo, para ella.
Su **** madre… ya es viernes.
Vuelves a madrugar, vuelves a tus tareas, vuelves a recogerlo a las 14:00, vuelve a ser una tarde como la de ayer, sólo que esta tiene la peculiaridad de ver como constantemente la gente celebra que es viernes. No hay nada de excepcional para ti. Mañana trabajas, el cachorro no va a ver cambios en su rutina. A la cama no mucho después de él, que el sábado va a ser largo para ti.
Sábado, 07:00. A trabajar.
Sábado, 21:00. Vuelta a casa.
Si el cachorro ha tenido el día propicio, y nada ha pasado durante la semana para que su madre no se viera apurada precisamente el día que está sola con él, habrá podido jugar en casa o en el parque, visitar quizás a la familia o ir a ver a algún amiguito de la tribu de su madre. Ya te lo contará ella en la cena. Poco después a la cama. Se acabó el sábado.
Domingo. Madrugas. No tenías por qué hacerlo, pero llevas toda la semana haciéndolo. Es imposible no despertarse. Es difícil que no haya tareas domésticas que hacer, es difícil que puedas tener un típico domingo de no hacer nada e irte con la familia a donde sea. Pero hoy sencillamente es imposible. Porque es uno de esos días en los que tienes que dormir porque vas a pasar otra noche en vela trabajando. Así que todo se ve condicionado, el cachorro come antes, así tú puedes comer antes y tener más tiempo para dormir. Pero tampoco duermes mucho más, el cuerpo te lo impide. Aunque te quedas en la cama para descansar lo que se pueda ya que si ella está haciendo el esfuerzo de que él no haga mucho ruido por muchas ganas que tenga de jugar, lo mínimo que puedas hacer es intentar descansar.
Cuando escuchas otra vez eso de “te veo en un rato”, vuelves a pensar “si, cuando esté acabando el lunes”. 
Y vuelta a empezar...

viernes, 10 de febrero de 2017

Samanta y su hacer cosas cada 21 días

Samanta Villar pegó el salto mediático en su momento con el formato de "21 días haciendo... "
Y bueno, nos gustara más o menos el formato, pensemos lo que pensemos de él, si que pudimos hacernos una idea del tipo deperiodismo que hace Samanta. 
Tenemos "21 días fumando porros" y tenemos "21 en la industria del porno". Una sutil diferencia en el título, pero que conlleva importantes diferencias a la hora de la producción de cada capítulo del formato. 
En uno, hay que fumar porros para contar sus efectos (como si no se supieran ya), en el otro... bueno, pues si me lo cuentan y luego yo emito lo que me han contado pues tan poco pasa nada. No es que haya retorcido queriendo el concepto de un formato de producto, de por sí ya polémico, por el simple hecho de conseguir más audiencia jugando con la idea morbosa de que la periodista protagonista fuera a hacer lo mismo que hacía cualquier actriz porno durante 21 días. 
Lo de que en nuestra sociedad esté mejor visto drogarse que el porno es otro debate. 
Con estos mimbres, Samanta nos deleitó con una trilogía de programas sobre su experiencia en el embarazo y ahora con un libro donde nos viene a decir que ser madre/padre nos quita calidad de vida... 
Ha descubierto América. No puedo ver las mismas pelis, leer los mismos libros y ni jugar a los mismos videojuegos que jugaba antes de ser padre que ahora que lo soy. Pero que os va a parecer mentira, pero yo lo sabía antes de que naciera el cachorro. 
Más que nada porque recordaba, ahora de adulto, lo que mis padres hacían para criarnos a mi hermana y a mí en vez de pensar que la maternidad/paternidad es eso que nos venden los youtubers y bloggers de moda del momento. 
¿Ha sido Samanta Villar una víctima de los nuevos medios de comunicación? No se. Es periodista... 
¿Quiere sencillamente rentabilizar un poco más su maternidad? No se. Parece una explicación más simple ante la posibilidad de que una mujer adulta, madura, con estudios y que ha visto suficiente mundo, sea tan tonta como para pensar que ser madre no te va a cambiar la vida. ¿De verdad alguien piensa antes de afrontar la maternidad/paternidad que todo son bonitos books fotográficos llenos de impolutas sábanas blancas? Hay pañales, caca, babas, mocos, hospital, caídas, noches sin dormir, etc, etc, etc. 
¿Pero de verdad es necesario decir esto? 
Mirad, ¿sabeis qué?. Quién sea tan tonto para tener hijos pensando que es una balsa de aceite llena de colores pasteles, se merece lo que le pase. 
Lo único que lamento es el futuro de esos vástagos que de adultos o de adolescentes verán en la estantería de los libros de su madre el que pone que le destrozaron la vida. 

sábado, 4 de febrero de 2017

#ElClubDeLosCinco de Febrero

Me he saltado un mes.
Así que le debo una a @PapaCavernícola, por lo que vamos a intentar que este mes valga por dos.

1.- Van Helsing
¿Apocalipsis Zombi? Vale, pues con vampiros. Dicho así es como más de lo mismo, pero no. Esta serie sin pretensiones es especialmente cruel en algunos aspectos que sorprende conociendo el puritanismo anglosajón que tanto daño nos hace algunas veces. No esperéis una obra maestra, esto es Rock’n’Roll. Evisceraciones, personajes arquetípicos cual juego de rol y motivaciones vistas mil veces. Pero aunque se ven venir para el espectador avezado, hay giros de guión merecedores de tener en cuenta entre evisceración y casquería.

2.- Sufragista

No todo en los comics y novelas gráficas son superhéroes con capa y malla. Hay vida más allá de Marvel y DC. Y hoy os traigo una historia teñida de púrpura, blanco y verde. Los colores de la National Women’s  Social and Political Union. La lucha por la conquista de los derechos humanos, el voto en este caso, en una Inglaterra rígida y clasista, por parte de un grupo de mujeres que cambiaron la historia.

3.- El mundo de Gumball
¿Una serie para niños? Si. ¿Por qué? Pues porque fomenta el espíritu crítico, la empatía, la imaginación y todas las cosa buenas que quieras inculcarle a la versión adulta de tus hijos sin que tengan que llegar a ver Los Simpsons. Porque Gumball es eso, Los Simpson para niños de forma que hasta sus padres puedan disfrutar de la serie. Y creedme, se disfruta. He estado noches viendo el Canal Boing hasta las 22:30 de la noche (¿Hora para niños?) con tal de ver un capítulo especial doble de la serie.
Crítica social y niños con pensamiento crítico. Buena mezcla.

4.- Guardians


¿Todos los superhéroes son de USA? ¿Todo pasa en New York? En Guardians no. Héroes rusos al estilo ruso y en la Madre Rusia. Estos tíos saben hacer cosas a lo grande. Sin complejos.

5.- Cita
“No malgastes tu tiempo mirando atrás, no vas en esa dirección”.

- Ragnar Lothbrok, Vikings.        

sábado, 21 de enero de 2017

De gente sin hijos.

Llevo fuera de juego en el blog más tiempo del que me gusta por una serie se motivos personales que me han llevado a varias conclusiones, y una de ellas la puedo plasmar aquí.
Tengo un niño. Lo tengo desde hace casi dos años. Y lógicamente mi vida no es la misma. Juego menos a videojuegos, leo menos libros y cómics, ver una peli con mi mujer es una odisea, ver un capitulo de una serie es algo digno de celebrar y el simple hecho de salir en familia superando todas las barreras arquitectónica que te puede presentar el llevar un carrito debió de ser uno de los 12 trabajos de Hércules.

Hasta ahí, todo normal. Es lo que toca con un cachorro. Lo que jamás llegué a pensar es que nuestro sistema social estuviera tan ridículamente diseñado para que el hecho de tener hijos sea una tarea mas épica de lo que ya es. Y no es por el sistema, si no por la gente que lo compone.
Parafraseando a Los Simpsons, nuestra sociedad está diseñada para ser un varón de entre 20 y 40 años en plenitud de facultades físicas y mentales, con dinero para gastar sin reparar en ello y por supuesto de actitud vividor-follador. Todo lo que no sea dar ese perfil, es estar jodido.
Si en vez de hombre eres mujer, lo tienes más jodido. Hombre por encima de 40... ofú! Ya estás en la picota y más te vale ir retirándote discretamente a tu cueva. Mujer por encima de 40? ¿Cuándo te van a hacer abuela? Mujer con hijos... no importa ni la edad. Más vale que los niños sean ya grandecitos porque como a su madre le haga falta trabajar para comer os aseguro que poco la van a ver. Padre de familia? Lo que se espera de ti es que las "obligaciones familiares" sean cosa de tu mujer que para eso eres el macho alfa y para eso puedes (debes) pegarte horas y horas trabajando y que cuando llegues a casa no veas a tus hijos ni en la cama por miedo a despertarlos.

¿Lo peor de todo esto? Que son la gente que te rodea, tus amigos y compañeros de trabajo, los que engrasan este sistema para que funcione como una apisonadora. No hay conciliación familiar en este país porque la gente ni repara en ello ni le importa hasta que les toca expresamente a ellos.
Yo por suerte tengo un grupo pequeño y férreo de amigos muy locos e incondicionales que jamás han puesto la más mínima pega a los avatares que me condiciona el ser padre aún siendo yo el único con prole. Pero por desgracia no me relaciono con ellos todo el tiempo.
Asi que, amigo, si lees esto, hazte a la idea de que estamos solos.