Buscar este blog

viernes, 24 de marzo de 2017

El rosa y el negro combinan

A mi hijo le gustan los carros de muñecas. Y uso esa expresión, "carro de muñecas", porque así nos entendemos todos.
Cuando íbamos al parque y se volvía loquísimo con los carritos de las niñas que conoce, tuvimos que aceptar la realidad.
Había que comprarle un carrito.
De los chinos, no nos volvimos locos. Siete euros creo que costó. ¿El niño? Más feliz que una perdiz. ¿Los padres? Hasta el mismísimo de cargar con el puñetero carro a todas partes.
Y venga, ahora lo que estáis esperando. Es rosa. Pero rosa, rosa. Es un carro de niña de manual. ¿La gente? Mirando con cara rara. Con dos años ya cumplidos se le ve a leguas que es un niño con un carro rosa. No hay lugar a error. También se ve a leguas que a sus padres se la repampinfla.

Primero, porque no hay juguetes de niñas. Sólo juguetes. Igual que no hay colores de niñas, sólo colores.
Segundo, porque es evidente que si un niño ve que su padre se hace cargo de él y, entre otras cosas, empuja un carrito, pues no es nada raro que quiera imitar a su padre empujando su propio carrito.
Y tercero, el niño es un puñetero troll de cuidado y pasea en el carro al mismísimo Lord Darth Vader.
Porque el negro y el rosa combinan que te cagas.  

2 comentarios :

  1. Ay, mi niño tiene exactamente el mismo carro, y me costó el mismo precio en unos chinos también...pero se lo compré azul porque a mí no me gusta el rosa. Se vuelve loco paseando a su osito (me negaba a gastar dinero en una muñeca cuando él sólo quiere el carro) pasillo arriba pasillo abajo...no soy muy de salir de casa con juguetes así que, de momento, no ha salido a pasear a la calle...

    ResponderEliminar
  2. Que bueno, tiene que ser espectacular verle pasear a Darth Vader!!

    ResponderEliminar